Qué ver cerca de Amberes - escapadas fáciles para familias

Familia observa el paisaje, un buen plan para ver cerca de Amberes.

Escrito por

Irene Alonso

Publicado el

16 abr 2026

Índice

Una escapada desde Amberes puede llevarte en pocos minutos a ciudades históricas, bosques, castillos y planes pensados para disfrutar en familia. Para decidir qué ver cerca de Amberes sin perder tiempo en desplazamientos, conviene separar las opciones por distancia, tipo de experiencia y facilidad de acceso en tren, coche o bicicleta.

Estas son las escapadas que mejor equilibran tiempo, interés y facilidad

  • Malinas está a unos 20 minutos en tren y reúne patrimonio, museos y actividades infantiles.
  • Lier es una ciudad pequeña y tranquila, ideal para una mañana de paseo sin prisas.
  • Kalmthoutse Heide ofrece naturaleza, senderos y paisajes de brezales a aproximadamente media hora.
  • De Schorre, en Boom, destaca por sus siete trolls gigantes escondidos en el bosque.
  • El valle del Escalda combina castillos, rutas ciclistas y pueblos ribereños para una jornada completa.

Plaza con edificios históricos y una catedral. Ideal para ver qué ver cerca de Amberes.

Malinas concentra historia y planes familiares

Si solo tuviera tiempo para una excursión cercana, probablemente elegiría Malinas. El trayecto directo desde Amberes ronda los 20 minutos en tren, la estación queda bien conectada y el centro histórico se puede recorrer a pie sin complicaciones.

La Torre de San Rumoldo domina la ciudad y ofrece una visita muy especial para niños mayores y adolescentes. El ascenso tiene 536 escalones y termina en un mirador situado a unos 97 metros de altura. No es un plan adecuado para todos, especialmente si vais con carrito o alguien tiene dificultades para subir escaleras, pero las vistas compensan el esfuerzo en un día despejado.

Después recomiendo pasear por la Grote Markt, acercarse al río Dijle y recorrer el beguinaje. La ciudad tiene un tamaño cómodo, con distancias cortas entre los principales puntos de interés y suficientes plazas para hacer una pausa. Esa combinación suele funcionar mejor con niños que una ciudad monumental demasiado extensa.

Un museo que sí funciona con niños

El museo Hof van Busleyden explica la historia borgoñona de Malinas dentro de un palacio renacentista. Lo más interesante para las familias es su recorrido del Cubo Dorado, pensado especialmente para niños de 6 a 13 años. Convierte la visita en una búsqueda y evita que el museo se sienta como una sucesión de vitrinas difíciles de entender.

Mi consejo es no intentar verlo todo en una sola mañana. Una buena combinación sería la torre o la plaza por la mañana, una comida temprana y el museo después. Si el tiempo acompaña, el paseo junto al agua permite cerrar el día con un ritmo mucho más relajado.

Lier es la opción más sencilla para una escapada corta

Lier queda muy cerca de Amberes y resulta perfecta cuando solo disponéis de medio día. Es una ciudad manejable, con canales, calles adoquinadas y un ambiente menos intenso que el de las grandes ciudades flamencas.

El recorrido puede comenzar en la Torre Zimmer, famosa por su reloj astronómico, y continuar hacia la plaza principal y las orillas del río Nete. El beguinaje de Lier merece una visita pausada. Conserva 92 pequeñas casas dentro de un conjunto histórico de calles estrechas y tranquilas, con nombres tradicionales en lugar de números de portal.

Con niños pequeños, Lier tiene una ventaja clara: no exige una agenda llena de entradas y horarios. Basta con preparar un paseo de dos o tres horas, añadir una merienda y dejar espacio para improvisar. En mi opinión, es una de las mejores alternativas para quienes quieren salir de Amberes sin convertir la excursión en una operación logística.

La estación está algo apartada del casco histórico, así que conviene contar con un paseo adicional o revisar la conexión local. Si vais con carrito, el pavimento irregular del centro puede resultar incómodo en algunos tramos.

Naturaleza y aire libre al norte de Amberes

Kalmthoutse Heide para caminar y desconectar

La reserva natural de Kalmthoutse Heide es una de las escapadas más diferentes respecto a Amberes. El paisaje cambia por completo y aparecen brezales, dunas interiores, bosques, humedales y caminos abiertos. El área tiene alrededor de 60 kilómetros cuadrados, por lo que no conviene plantearla como una visita rápida a un único mirador.

Hay varias rutas señalizadas y una torre de observación de unos 42 metros que ofrece una panorámica amplia. A finales del verano, cuando florecen los brezos, el paisaje adquiere tonos violetas muy llamativos, aunque cualquier estación tiene su propio atractivo.

Para una familia recomiendo elegir una ruta corta y llevar agua, algo para comer y calzado cerrado. No todos los senderos son adecuados para carritos, sobre todo después de la lluvia. La naturaleza es el gran atractivo del lugar, pero también su límite: hay menos cafeterías, baños y refugios que en una ciudad.

El valle del Escalda y sus castillos

Al suroeste de Amberes se extiende el valle del Escalda, una zona donde el río, los bosques y las antiguas propiedades señoriales forman un paisaje muy agradable para recorrer en bicicleta o coche. El castillo de Wissekerke, el castillo de Bornem y el castillo de d’Ursel son algunas de las visitas más interesantes.

Esta zona funciona especialmente bien para quienes prefieren una excursión con varios pequeños objetivos. Podéis visitar un castillo, caminar junto al río, parar en un pueblo y terminar con un picnic. La ruta ciclista de los castillos del Escalda alcanza aproximadamente 59 kilómetros, aunque no es necesario completarla para disfrutar del entorno.

Si viajáis con niños, DeWaterbus puede añadir un punto de aventura al desplazamiento. En algunas conexiones se permite llevar la bicicleta sin coste adicional, pero los horarios pueden variar, así que yo los comprobaría antes de salir y tendría preparado un plan alternativo por carretera.

Planes familiares que merecen una excursión propia

Los trolls gigantes de De Schorre

En De Schorre, en Boom, siete trolls de madera de gran tamaño se esconden entre la vegetación. Son instalaciones del artista Thomas Dambo creadas con materiales reciclados y están integradas en un recorrido al aire libre.

El atractivo está precisamente en buscarlos. No aparecen todos junto a los caminos principales, por lo que los niños tienen que observar el bosque y seguir el paseo con cierta atención. Es un plan más entretenido para escolares que para bebés, porque puede haber desniveles, barro y tramos poco cómodos para un carrito.

Yo reservaría varias horas para De Schorre y llevaría ropa que pueda ensuciarse. No lo combinaría con demasiadas visitas culturales el mismo día. El parque funciona mejor como una aventura en sí misma, con tiempo para jugar y descansar.

Una visita de animales cerca de Malinas

Si a los niños les interesan los animales, podéis combinar Malinas con una visita a Planckendael, situado en las proximidades. Es un plan de jornada completa y requiere revisar horarios, entradas y conexiones antes de viajar, especialmente durante fines de semana, vacaciones escolares o días festivos.

La principal decisión aquí es sencilla. Para una excursión cultural y flexible, elegid el centro de Malinas. Para pasar muchas horas al aire libre con un programa centrado en animales, reservad el día para Planckendael y no intentéis añadir demasiadas paradas.

Qué opción elegir según el tiempo disponible

La siguiente referencia ayuda a decidir sin sobrecargar el día. Los tiempos son aproximados desde Amberes y pueden cambiar según el servicio concreto, las obras ferroviarias y el punto exacto de salida.

Destino Tiempo aproximado Mejor para Transporte más cómodo
Malinas 20 minutos Historia, museos y familias Tren directo
Lier 15-25 minutos Paseo corto y beguinaje Tren y caminata
Boom y De Schorre 30-40 minutos Naturaleza y niños activos Tren más conexión local o coche
Kalmthoutse Heide 30-45 minutos Senderismo y paisajes Tren, coche o bicicleta
Bornem y valle del Escalda 30-45 minutos Castillos, río y rutas Coche o bicicleta

El tren suele ser la opción más práctica para Malinas y Lier. La conexión Amberes-Malinas es directa y tiene una duración media cercana a 20 minutos. Para las zonas naturales, en cambio, el coche o la bicicleta ofrecen más libertad, porque algunos castillos, miradores y accesos quedan alejados de las estaciones.

Antes de salir revisaría la aplicación de la SNCB-NMBS, sobre todo si viajáis en fin de semana. Las obras pueden modificar horarios y andenes, y con niños una espera inesperada pesa bastante más que en un viaje de adultos.

Itinerarios fáciles para organizar la jornada

Si solo tenéis medio día

Elegid Lier. Pasead por el centro, visitad la Torre Zimmer, recorred parte del beguinaje y dejad tiempo para comer o tomar algo junto al río. Es el plan con menos riesgo de acabar corriendo de un sitio a otro.

Si queréis cultura y actividades infantiles

La mejor combinación es Malinas más Hof van Busleyden. La ciudad aporta calles, plazas y patrimonio, mientras que el museo ofrece una experiencia adaptada a niños. La Torre de San Rumoldo puede sustituir al museo si el grupo prefiere vistas y movimiento.

Si buscáis un día activo

De Schorre o Kalmthoutse Heide son opciones más apropiadas. El primero propone una búsqueda de trolls y el segundo una caminata por un paisaje singular. En ambos casos llevaría comida, agua y una muda para los más pequeños.

Lee también: Qué hacer en Bilbao en familia según la edad y el tiempo

Si preferís una escapada tranquila

El valle del Escalda es la elección más equilibrada. Un castillo, un paseo junto al río y una parada en un pueblo cercano bastan para llenar el día sin acumular demasiadas visitas cerradas.

Una última decisión para aprovechar mejor los alrededores de Amberes

Mi criterio es no medir la excursión por el número de lugares visitados, sino por el tiempo real que queda para disfrutar. Malinas es la apuesta más completa, Lier la más fácil, Kalmthoutse Heide la mejor para respirar aire libre y De Schorre la más memorable para niños con ganas de explorar.

También dejaría las ciudades de Gante, Bruselas o Brujas para jornadas completas. Son accesibles desde Amberes, pero ya no son escapadas cercanas en el sentido práctico y pueden exigir más desplazamiento del que parece sobre el mapa.

Con una elección ajustada al ritmo de cada familia, los alrededores de Amberes ofrecen mucho más que una visita rápida a otra ciudad. La clave está en escoger un plan principal y uno complementario, comprobar los horarios el mismo día y dejar margen para que el paseo también forme parte del viaje.

Preguntas frecuentes

Lier es la opción más sencilla. Puedes visitar la Torre Zimmer, pasear por el beguinaje y recorrer las orillas del río Nete en unas dos o tres horas, aunque la estación queda algo alejada y el pavimento irregular puede ser incómodo con carrito.

Malinas está a unos 20 minutos directos en tren desde Amberes. Las familias pueden combinar la Grote Markt y el paseo junto al Dijle con la Torre de San Rumoldo, que tiene 536 escalones, o con el Cubo Dorado de Hof van Busleyden, diseñado para niños de 6 a 13 años.

Kalmthoutse Heide es más adecuada para caminar por brezales, bosques y humedales mediante rutas señalizadas. De Schorre, en Boom, propone buscar siete trolls gigantes de madera entre la vegetación y resulta especialmente entretenido para escolares, aunque puede haber barro, desniveles y tramos poco aptos para carritos.

El coche o la bicicleta ofrecen más libertad para visitar el castillo de Wissekerke, Bornem y d’Ursel, además de pueblos y zonas junto al río. La ruta ciclista de los castillos alcanza unos 59 kilómetros, pero no es necesario completarla; DeWaterbus puede añadir una conexión diferente, siempre revisando antes los horarios.

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Irene Alonso

Irene Alonso

Soy Irene Alonso y cuento con 11 años de experiencia en el mundo infantil, un campo que me apasiona profundamente. Desde el inicio de mi carrera, me he dedicado a explorar temas relacionados con el ocio, las tendencias y la crianza, buscando siempre ofrecer información útil y actualizada a los padres y educadores. Mi interés por este ámbito nació de la curiosidad por entender cómo los niños aprenden y se desarrollan en un entorno en constante cambio. Me gusta escribir sobre diversas áreas, desde actividades recreativas hasta consejos prácticos para la crianza, siempre con el objetivo de simplificar los temas complejos y hacerlos accesibles. Me esfuerzo por verificar mis fuentes y comparar información para asegurar que lo que comparto sea preciso y relevante. En cada artículo, busco no solo informar, sino también inspirar y guiar a quienes están en la maravillosa aventura de criar a los más pequeños.

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